martes, 29 de noviembre de 2011

A penas un siglo...

Llevaba un siglo sin entrar en esta pequeña habitación, un siglo en el que caben trescientos miedos, mil sonrisas y una lágrima. Todo está sucio y lleno de polvo. Hay que abrir las ventanas para poder respirar, ventilar para vivir. Quedarse con aquello que nos ayuda a crecer, ese es mi aprendizaje en todo este tiempo. Adelante pués, el mundo está aquí, no delante de mí, sino en mi.